Hoy en día, cuando los diversos grupos que integran el Movimiento Tradicionalista desconocen, ignoran y peor aún, olvidan y silencian la monumental obra del Padre Joaquín Sáenz Arriaga, primer sacerdote sedevacantista mexicano, es importante recordar cuáles fueron sus principales aciertos:
1. Dominio de la teología escolástica clásica
Una de las mayores virtudes de sus libros es su sólida formación tomista y tradicional. El P. Sáenz Arriaga maneja con precisión a Santo Tomás de Aquino, cita correctamente a San Roberto Belarmino, Cayetano, Suárez, conoce la eclesiología preconciliar y la tradición jurídica de la Iglesia.
2. Identificación de tensiones doctrinales reales del Vaticano II
El Padre Sáenz Arriaga acierta al señalar, mucho antes que Monseñor Lefebvre y Monseñor Castro-Mayer, que existen textos del Concilio Vaticano II objetivamente problemáticos, especialmente en: Dignitatis humanae (libertad religiosa), Unitatis redintegratio (ecumenismo), Lumen gentium (colegialidad).
El Padre Sáenz Arriaga no inventó el problema; lo formula con crudeza.
3. Coherencia lógica interna
Dada su premisa inicial (que el Vaticano II contiene herejías formales), su razonamiento es lógico, consistente, y sin contradicciones internas graves.
Desde su marco conceptual, la conclusión de la sede vacante no es arbitraria, sino una consecuencia lógica.
4. Defensa fuerte del principio de indefectibilidad
Como sacerdote bien formado y buen hijo de la Iglesia, sus libros buscan salvar la indefectibilidad de la Iglesia, no destruirla, ya que la Iglesia no puede enseñar error, y si el error se impone oficialmente, entonces no puede provenir de la Iglesia verdadera.
Esta intención teológica es seria y profundamente tradicional.
Por todo lo anterior, exhortamos, o mejor dicho, ¡exigimos! que todo aquél que se llame "tradicionalista", lea, estudie y repase en primerísimo lugar la formidable obra de este santo sacerdote.

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