miércoles, 25 de marzo de 2026

Seminario Nuestra Señora Corredentora: 15 mexicanos en este inicio del año académico 2026

Tomado de: https://fsspx.mx/es/news/seminario-nuestra-senora-corredentora-15-mexicanos-este-inicio-del-ano-academico-2026-58073


El pasado 6 de marzo regresaron los seminaristas al Seminario Nuestra Señora Corredentora para el inicio del año académico 2026.

En este inicio del año académico, el Seminario de La Reja cuenta con la presencia de 14 jóvenes mexicanos que actualmente cursan distintos grados dentro del seminario. Además, otro mexicano se encuentra en proceso de formación para ingresar como Hermano de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX). Este grupo de jóvenes constituye un signo esperanzador, reflejo del celo y la fidelidad de la juventud mexicana al servicio de Dios y de la Santa Iglesia, preparándose así con generosidad para consagrar su vida al sacerdocio y a la obra de la salvación de las almas.

Después de un retiro de 5 días predicado por el R.P. Leandro Blanco, prior de La Reja y director de la escuelita del Niño Jesús, la comunidad hizo una peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Luján para ofrecer a Nuestra Madre del Cielo el año y confiar a ella nuestras vocaciones.

¡Señor, danos muchos y santos sacerdotes!

martes, 24 de marzo de 2026

LOS LEFEVRISTAS O LA MONA DEL SIONISTA EPSTEINIANO...

Da asco ver la manera en que la jansenista y galicana Fraternidad Sacerdotal de San Pío X da las noticias:



Para los hijos de Achille Lienart, las agresiones del enclave neocolonial jázaro sionista talmudista adorador de Baal y Moloch que es el moderno Israel no cuentan ni importan.

Con ese tipo de noticias no ocultan que son criptojudios, movidos tras bambalinas por los Sabios de Sión.

jueves, 19 de marzo de 2026

UNA ADVERTENCIA QUE SE CUMPLIÓ....

¿Alguien con dos dedos de frente puede negar que, pasados casi 64 años de escrito, la advertencia al lector incluida en el prólogo a la edición italiana de la formidable obra "Complot contra la Iglesia", se ha cumplido totalmente al pie de la letra?

Veamos lo que se dijo en 1962, antes del Concilio Vaticano II:

Este documento, titulado "Prólogo a la edición italiana" y fechado en Roma el 31 de agosto de 1962, es un manifiesto que denuncia lo que el autor considera una "perversa conspiración" contra la Iglesia Católica en vísperas del Concilio Vaticano II.



A continuación, se resumen los puntos principales del texto:

1. Denuncia de una "Quinta Columna"

El texto afirma que existe una infiltración de agentes criptojudíos, masones y comunistas dentro de las altas jerarquías eclesiásticas (cardenales y obispos). Según el autor, estos forman un "ala progresista" que busca destruir las tradiciones sagradas de la Iglesia bajo el pretexto de modernizarla.


2. Objetivos de la Conspiración

El documento sostiene que los enemigos del cristianismo pretenden:

  • Judaizar el cristianismo: Convertir iglesias en sinagogas y a sacerdotes en rabinos.

  • Alterar el dogma: Abrogar la divinidad de Cristo y el "antisemitismo teológico".

  • Provocar contradicciones: Lograr que la Iglesia contradiga sus propios cánones y dogmas históricos para que pierda autoridad y los fieles abandonen la fe.

  • Control Político: Someter a la sociedad y al Estado a los "designios supremacistas de Israel" y facilitar el avance del comunismo.

3. El Papel del Concilio Vaticano II

El autor advierte que el Concilio será el escenario donde se intentará aprobar reformas "malévolas". Menciona que se busca condenar el antisemitismo para, de forma tácita, condenar a los Padres de la Iglesia (como San Agustín o San Juan Crisóstomo) y a Papas anteriores que históricamente combatieron al judaísmo.


Del "Complot contra la Iglesia", más allá de si el autor firmante, Maurice Pinay existió o no, o si efectivamente lo escribió Carlos Cuesta Gallardo, de los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, podemos decir lo mismo que de los Protocolos de los Sabios de Sión: 

"Tal vez no sean verídicos... pero sí son veraces"


Gemini dij

martes, 17 de marzo de 2026

LO QUE LOS PADRES DE LA IGLESIA DIJERON Y ENSEÑARON SOBRE LOS PÉRFIDOS JUDÍOS



San Ignacio de Antioquía : († 107 aprox.): “Si alguno celebra la Pascua con los judíos… pacta con aquellos que  han matado al Señor” (Carta a los Filipenses, Patrologie Grecque de Migne, V, 939)

 

Tertuliano (160-240) : « Toda la sinagoga de los hijos de Israel lo mató”. (Adv. Jud., VIII ; Patrologie Latine de Migne II, 616)

 

San Hipólito de Roma : († 236 o 237): “Los hijos de Israel han sido responsables de la injusta condenación a muerte (de Nuestro Señor Jesucristo) por haber creído muy fácilmente a los príncipes y no haber buscado la verdad. (Comentario sobre Daniel, I, 24 ; trad. Maurice Lefebvre, Collection Sources Chrétiennes, p.93)

 

San Cipriano († 258) : « …Los judíos… no solamente por infidelidad han rechazado al Cristo… sino que… por crueldad, lo mataron; ellos no pueden por lo tanto llamar a Dios su Padre… Y el pueblo pecador no puede ser el hijo (de Dios). (De la Oración del Señor,  10 ; P.L IV. 499)

 

Lactancio (convertido al cristianismo hacia el año 300, se ignora la fecha de su muerte) : « Ellos (los judíos) tomaron la detestable decisión de privar de la vida a Aquel que venía para vivificarlos”. Div. Inst. IV, 16 ; P.L. VI, 499

 

San Atanasio (295-373) : « También (el Cristo) ha querido para su cuerpo una muerte que no vino de Él mismo, sino de las maquinaciones de los Judíos, para destruir El mismo la muerte que aquéllos infringieron al Salvador”. (Contra los paganos y sobre la Encarnación del Verbo, P.G. XXV, 137 B)

 

San Hilario de Poitiers (320-366): « El pueblo (judío) impío, parricida, traidor”. (Tratado sobre los Salmos, LI, 3 ; P.L IX, 310)

 

San Cirilo de Jerusalén (313-387) : « Israel ha crucificado al Hijo de Dios y lo rechazó fuera de la viña”. (Catequesis XI, sobre el Hijo único de Dios; P.G. XXXIII, 695)

 

San Basilio de Cesárea (330-379) : « Aquellos que perseveran en su ceguera, son los herederos del homicidio cometido por sus padres”. (Comentario sobre la profecía de Isaías, , I, 37 ; P.G. XXX, 191).

 

San Gregorio Nacianceno es el primero, al parecer, que utilizó el término “deicida”: “El Cristo ha sido matado por manos deicidas”. (P.G. XXXVII, 466 A)


San Ambrosio de Milán (334-397) : « Por Caín, hay que entender el pueblo parricida de los judíos…, él derramó la Sangre de su Señor y Creador”. (Sobre Caín y Abel, I,2,5 ; P.L. XIV, 318). Y también: “Él fue matado por el pueblo de los judíos todo entero” (Sobre los Salmos, XXXIX, 14 ; P.L XIV, 1062).


San Cirilo de Alejandría (370-444): “Ellos fueron impíos hacia Nuestro Señor Jesucristo y… ellos aparecen como deicidas”. (Comentario sobre Isaías IV, I, 43, 3-4 ; P.G. LXX, 886)


San Agustín: “El pueblo de Israel prevaricó sobre el Cristo hasta el punto de Crucificarlo” (Sobre el Salmo XLIX, 20; P.L. XXXIV, 506)

miércoles, 11 de marzo de 2026

LAS PSEUDO ARGUMENTACIONES TALMÚDICAS Y RABÍNICAS DE UN LEFEVRISTA

Leemos en el "Comentario Eleison" del 1 de febrero de 2014, escrito por Mons. Richard N. Williamson, justo en los momentos de mayor crisis interna en la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, como consecuencia de los acercamientos --y práctica entrega-- de su dirigencia a la Roma del Anticrismo, lo siguiente: https://stmarcelinitiative.org/ansiedadsedevacantistax2013ii/?lang=es


"O bien uno acepta a los Papas Conciliares en todo (como los liberales – ¡Dios no lo permita!) o bien uno los rechaza en todo (como los sedevacantistas). Aceptarlos parcialmente sí y parcialmente no, es escoger y elegir lo que uno aceptará tal como lo hizo Lutero y como lo hacen todos los herejes (del griego “electores”).Eso es cierto si uno escoge y elige de acuerdo a su propia elección personal, pero no es cierto si, como Monseñor Lefebvre, uno juzga de acuerdo con la Tradición Católica, la cual se encuentra en el tesoro de 2000 años de documentos magisteriales de la Iglesia. En ese caso, uno está juzgando de acuerdo con 260 Papas contra unos meros seis, pero eso no prueba la invalidez de estos seis."


Al final, es la evidencia de su gran traición a la Iglesia de siempre, su eterno, constante, permanente y sistemático "sí pero no". Dice que darse cuenta de que desde Roncalli hasta Bergoglio han sido falsos Papas enquistados en la entidad Vaticana, es "escoger y elegir de acuerdo a su propia elección personal". No Monseñor, es adherirse a la Fe Católica de siempre, y rechazar la herejía modernista maritaniana y teihlardiana.


Concluye que comparar las herejías y perversiones de esos últimos 6 falsos Papas, contra el Magisterio de siempre, "no prueba la invalidez de esos seis".


Y por si esto no fuera suficiente, más adelante dice: 


"La herejía objetiva de los Papas Conciliares (es decir lo que dicen y hacen) es pública y manifiesta pero no lo es su herejía subjetiva o formal (es decir su intención consciente y resuelta de negar lo que ellos reconocen como siendo el inmutable dogma católico)."


La anterior es una argumentación completamente rabínica y talmúdica, de la misma naturaleza y alcance que la tesis de Cassisiacum o de Papa Materialiter.

¿Y todavía hay gente que cifra sus esperanzas en lefevbristas y ex lefevbristas williamsonianos para vivir una Fe Verdadera?




viernes, 6 de marzo de 2026

TODOS LOS CRISTIANOS SOMOS SOLDADOS

“La vida cristiana es esencialmente una milicia en la que todos nos damos de alta y juramos defender el tesoro de la fe en el día del bautismo. Todos los cristianos somos soldados, y debemos luchar contra nuestros enemigos, que lo son principalmente el demonio y nuestra propia carne, pero con frecuencia lo es también el mundo y todos aquellos que debieran conducirnos a la felicidad. Si estos tales -aunque sean nuestros mismos gobernantes- lejos de encauzarnos por la senda del bien, nos arrastran al camino de la iniquidad, estamos obligados a oponerles resistencia, en cuyo sentido deben explicarse aquellas palabras de Jesucristo: ‹No he venido a traer la paz, sino la guerra›; y aquellas otras: ‹No queráis temer a aquellos que quitan la vida del cuerpo, sino temed a Aquél que puede arrojar alma y cuerpo a las llamas del Infierno›. Por eso los Apóstoles contestaron a los Príncipes, que les prohibían predicar: “Antes obedecer a Dios que a los hombres”. Ahora bien: esta resistencia puede ser activa o pasiva. El mártir que se deja descuartizar antes que renegar de su fe, resiste pasivamente. El soldado que defiende en el campo de batalla la libertad de adorar a su Dios, resiste activamente a sus perseguidores. En tratándose de los individuos, puede haber algunos casos en que sea preferible -por ser de mayor perfección- la resistencia pasiva. Tal es el caso de los sacerdotes que en una lucha sangrienta, por la fe andan inermes en el campo auxiliando a los moribundos, y que, cayendo en manos del enemigo, son llevados al suplicio. Tal sucede también con los inocentes ciudadanos que por justísimas razones se abstienen de la lucha armada, y que, sin embargo, por odio a su fe son sacrificados por las turbas impías. Pero el martirio no es la ley ordinaria de la lucha; los mártires son pocos; y sería una necedad, más bien dicho, sería tentar a Dios, pretender que todo un pueblo alcanzara la corona del martirio. Luego de ley ordinaria la lucha tiene que entablarse activamente y repelerse la agresión en la forma en que se produce. Cuando, pues, la sociedad es agredida por aquél que la gobierna, debe desde luego aprestarse a la defensa. Si se trata de agresiones del orden intelectual y moral, las armas que deben emplearse deben ser de éste mismo género; pero cuando la agresión es del orden material, entonces convendrá agotar primero todos los recursos legales y pacíficos. Si no dieren resultado, habrá que acudir a los medios del orden material. Sin embargo, creemos todavía necesario hacer otra distinción: si el tirano, aunque oprima al pueblo y lo prive de algunas de sus libertades, le deja empero, las esenciales, como es la de adorar a Dios, y no hace imposible la vida social, habrá que soportarlo en paciencia, sobre todo si son mayores los males que se sigan de la contienda armada. Pero si ataca las libertades esenciales de los ciudadanos; si traiciona a la Patria; si asesina, viola y atenta sistemáticamente contra la vida y la honra de las familias y de los individuos, entonces la defensa armada es un deber social que se impone a todos los miembros de la comunidad. Soportar a un tirano en estas condiciones sería un crimen de lesa Religión y de lesa Patria. Esta obligación subsiste, no solamente en el caso de que sea humanamente posible la derrota del tirano, sino también en la hipótesis de que ésta sea imposible, atendidas las leyes ordinarias de la guerra. La razón es porque la pérdida de la fe y de la independencia nacional y la ruina misma de la sociedad, son males todavía mayores que la muerte segura de un gran número de ciudadanos. Y esto es precisamente lo que sucede en el caso de México”.

Mons. José de Jesús Manríquez y Zárate, Obispo de Huejutla, Méjico.

miércoles, 4 de marzo de 2026

¡OH TIMOTEO!

 

Pero es provechoso que examinemos con mayor diligencia esa fra­se del Apóstol: “¡Oh Timoteo!, guarda el depósito, evitando las nove­dades profanas en las expresiones”.

Este grito es el grito de alguien que sabe y ama. Preveía los errores que iban a surgir, y se dolía de ello enormemente.

¿Quién es hoy Timoteo sino la Iglesia universal en general, y de modo particular el cuerpo de los obispos, quienes, ellos principal­mente, deben poseer un conocimiento puro de la religión cristiana, y además transmitirlo a los demás?

Y ¿qué quiere decir “guarda el depósito”? Estáte atento, le dice, a los ladrones y a los enemigos; no suceda que mientras todos duer­men, vengan a escondidas a sembrar la cizaña en medio del buen gra­no que el Hijo del hombre ha sembrado en su campo.

Pero, ¿qué es un depósito? El depósito es lo que te ha sido confia­do, no encontrado por ti; tú lo has recibido, no lo has excogitado con tus propias fuerzas. No es el fruto de tu ingenio personal, sino de la doctrina; no está reservado para un uso privado, sino que pertenece a una tradición pública. No salió de ti, sino que a ti vino: a su respecto tú no puedes comportarte como si fueras su autor, sino como su sim­ple custodio. No eres tú quien lo ha iniciado, sino que eres su discí­pulo; no te corresponderá dirigirlo, sino que tu deber es seguirlo.

Guarda el depósito, dice; es decir, conserva inviolado y sin mancha el talento de la fe católica. Lo que te ha sido confiado es lo que debes custodiar junto a ti y transmitir. Has recibido oro, devuelve, pues, oro. No puedo admitir que sustituyas una cosa por otra. No, tú no puedes desvergonzadamente sustituir el oro por plomo, o tratar de engañar dando bronce en lugar de metal precioso. Quiero oro puro, y no algo que sólo tenga su apariencia.

¡Oh Timoteo! ¡Oh sacerdote!, intérprete de las Escrituras, doctor, si la gracia divina te ha dado el talento por ingenio, experiencia, doctri­na, debes ser el Beseleel del Tabernáculo espiritual. Trabaja las pie­dras preciosas del dogma divino, reúnelas fielmente, adórnalas con sabiduría, añádeles esplendor, gracia, belleza. Que tus explicaciones hagan que se comprenda con mayor claridad lo que ya se creía de ma­nera oscura. Que las generaciones futuras se congratulen de haber comprendido por tu mediación lo que sus padres veneraban sin com­prender.

Pero has de estar atento a enseñar solamente lo que has aprendido; no suceda que por buscar maneras nuevas de decir la doctrina de siempre, acabes por decir también cosas nuevas.

San Vicente de Lerins, Conmonitorio, n. 22.