viernes, 13 de febrero de 2026

Orígenes de las expresiones progresistas que prevalecieron en el Concilio Vaticano II

Tomado de la Tesis de Doctorado en Historia de Austreberto Martínez Villegas, descargable dando click aquí: https://mora.repositorioinstitucional.mx/jspui/handle/1018/158



El CVII, marcó el inicio de la hegemonía institucional de la concepción de una Iglesia Católica abierta al diálogo con el mundo moderno, cuya principal preocupación (al menos a nivel discursivo) fuera el hombre y su dignidad como persona, la cual fue capaz de acoger en su seno a una serie de planteamientos ajenos a los lineamientos fundamentados en la Filosofía Escolástica que habían sido los predominantes en el catolicismo desde la edad media y de manera más enfática a partir del Concilio de Trento del Siglo XVI. El aggiornamento proclamado por Juan XXIII pretendía actualizar las bases del mensaje que la Iglesia Católica Romana deseaba promover, no solo ante sus fieles, sino ante el mundo entero.

Sin embargo, estas corrientes de “modernización” del catolicismo romano, tienen una larga data pues desde el siglo XIX y durante buena parte del XX han sido numerosos los filósofos y teólogos que habían planteado una serie de propuestas que con el CVII fueron alcanzando posiciones de poder y prestigio, dentro de la misma Iglesia. Estas tendencias se habían enfrentado a la condena que papas como San Pio X o Pio XII, habían hecho a dichas posturas aperturistas.

Lo ideales decimonónicos de progreso, aunados a ciertos avances científicos y tecnológicos, representaron en Occidente, parte de la afirmación de la modernidad. Con ello y con la expansión global de las ideas liberales, diversos teólogos, filósofos, clérigos e intelectuales católicos se pusieron como objetivo el encontrar fórmulas para mejorar la relación del catolicismo con el proceso de modernidad, por lo que la búsqueda de un aggiornamento, era algo que se visualizaba desde mucho tiempo antes de la convocatoria a un Concilio hecha por Juan XXIII. Quizás el primer intelectual que planteó una armonía entre liberalismo y catolicismo fue el filósofo y sacerdote francés Felicité de Lammenais, cuyas ideas favorables a aspectos entonces condenados por la jerarquía eclesiástica como la libertad de prensa, la libertad de conciencia, algunas actitudes favorables a la separación Iglesia-Estado y la regeneración del catolicismo hacia un sentido más en tono con las nuevas ideas de igualdad, que habían sido publicadas en su periódico L’ Avenir, fueron condenadas por la encíclica Mirari Vos de Gregorio XVI en 1832, a pesar de lo cual el espíritu de su movimiento mantuvo una influencia entre varios católicos liberales, especialmente después de que el propio Lamennais abandonara el sacerdocio.

Ya entrado el siglo XX, Marc Sagnier, desde la primera década de la centuria, plantearía la validez de la colaboración entre las ideologías política republicana y demócrata con el catolicismo a través del movimiento de Le Sillon, así como un apego total a la democracia liberal y sus valores, por lo que sería condenado por San Pio X en su encíclica Notre Charge Apostolique. 

En materia filosófica, Henri Bergson entre 1907 y 1932 aproximadamente, publicó varios textos en las que aun siendo no católico, sino judío, tomó algunas bases teológicas del misticismo católico y las trata de compaginar con el evolucionismo.243 Su principal argumento giró en torno a la idea de la “evolución creadora”, en la que la única verdad firme, era el cambio constante: “la realidad es fluida, una creación que continúa sin cesar, es movimiento.”244 Este tipo de ideas, fue la base para que muchos intelectuales católicos aceptaran en las décadas siguientes la posibilidad de un cambio en diversos aspectos del catolicismo, pues nada sería inmutable, siendo la inmutabilidad de las normas y directrices eclesiásticas una parte importante del respaldo doctrinal del catolicismo preconciliar.

Por otro lado, el filósofo Maurice Blondel a partir de 1893, trató de conciliar, con el fin de crear un nuevo método de hacer apologética católica, la filosofía de la inmanencia (según la cual nada puede entrar en el hombre que no salga de él, en este caso de su propio pensamiento) con los aspectos sobrenaturales del cristianismo. Sus planteamientos eran incompatibles con la apologética tradicional de corte tomista y por lo tanto fue ampliamente criticado en varios medios eclesiásticos.

El sacerdote Alfred Loisy, desde aproximadamente 1880, planteó la utilización del método histórico crítico para la interpretación de los Evangelios rechazando la idea de la Revelación divina, lo que lo llevó a la conclusión de que los Evangelios contenían varios elementos míticos, desarrollados en la etapa primitiva de la Iglesia, entre ellos la propia creencia en la Resurrección. Esto, aunado al planteamiento de la inevitabilidad de la evolución constante de la Iglesia y su adaptación al medio, lo que lo llevó a la condena por parte de San Pio X como se verá más adelante.

El jesuita inglés George Tyrrell, entre 1901 y 1909, planteó un restablecimiento de la fe cristiana sobre las bases de la experiencia intima, en base a la idea de evolución y vida de la Iglesia. Según sus ideas, el Dios histórico y externo debe desaparecer ante la creación de un Dios interior que cada quien se forma en sí mismo según su conciencia.  Para Tyrrell la revelación es fruto de la propia conciencia colectiva de los creyentes, lo que lo llevó a plantear la inutilidad de la Iglesia y la posibilidad de una religión universal.

Las ideas de los autores mencionados (Bergson, Blondel, Loisy y Tyrrel) se designaron bajo el nombre de “modernismo” y fueron condenadas en bloque por el papa San Pío X en su encíclica Pascendi Dominici Gregis de 1907. Dicho papa condenó de esta forma las nuevas propuestas teológicas que partían de la base común de una necesaria evolución del dogma católico, cosa incompatible con la entonces visión dominante de la autoridad eclesiástica ya que se contradecía con  los principios de Inmutabilidad e Infalibilidad de la Fe, proclamada por el catolicismo.

Aunque en las décadas inmediatas posteriores a esta encíclica, los vientos de renovación del catolicismo romano fueron acallados, poco a poco algunos filósofos y teólogos, especialmente a partir de los años treinta del siglo XX, introdujeron un lenguaje y unos planteamientos renovados que influirían de manera más profunda la doctrina católica a través de la teología expresada en el CVII. 

Jacques Maritain y Emmanuel Mounier, sin caer en doctrinas totalmente heterodoxas, plantearon una nueva visión del mundo a través de las doctrinas personalistas, según las cuales la dignidad de la persona humana y aun la misma idea de “persona” pasarían a ser la preocupación principal de los cristianos, lo cual habría la posibilidad de colaborar en lo político y social con todos aquellos que aun no siendo católicos, compartieran la misma idea de aprecio por la persona humana. Esta fue una de las piedras angulares de la doctrina de la Democracia Cristiana y posteriormente de la Doctrina Social Católica posterior al CVII, ya que el personalismo planteaba la aceptación de la democracia como el sistema político relativamente más compatible con los valores cristianos. 

En el plano de la teología una figura relevante de lo que podría llamarse el progresismo preconciliar, fue el jesuita, filósofo y paleontólogo Teilhard de Chardin, quien desarrolló toda una teoría que trató de hacer concordar las tesis evolucionistas con el catolicismo, planteando la idea del “Cristo cósmico” en la que, con ciertos matices panteístas, se maneja la idea de una materia que fue evolucionando hasta crear al hombre, cuyo pensamiento tendrá que ir evolucionando a su vez hacia una convergencia de todos los espíritus, que algún  día llegará a unirse en una comunidad de amor en la que participe toda la humanidad (lo que Chardin denominaba “punto omega”), de esa forma los hombres engrandarán al “Cristo total.”

El sacerdote francés Henri De Lubac, con base en la crítica histórica y un interés profundo en las fuentes de los Padres de la Iglesia, pretendió una renovación de la teología al criticar la escolástica tomista. Planteó la idea de la “Tradición viva de la Iglesia”, pieza clave de la posterior legitimación del CVII, según la cual “si la verdad es la vida, y si la Tradición debe transmitir la verdad, entonces la Tradición debe ser algo vivo o no debe ser nada. En otras palabras, el pasado, por el sólo hecho de haber pasado, no es verdadero porque no vive el instante presente.” De esta manera, se sientan las bases para la gradual aceptación de que la idea de la Tradición de la Iglesia sería algo mudable y dinámico que va transformándose conforme corren los tiempos.

El teólogo alemán Karl Rahner, por su parte, incorporó a su pensamiento algunos aspectos del existencialismo de Heidegger y de la dialéctica de Hegel, para estructurar sus propuestas que entre otras cosas planteaban la gracia santificante y la salvación eterna como inherentes a todo ser humano aun sin ser católico, según el teólogo alemán, todo hombre con el simple hecho de aceptar la grandeza de Dios, aun sin aceptar ser parte de la Iglesia y sin conocer el Evangelio, puede salvarse pues se convierte en un “cristiano anónimo,” lo cual alentaría indirectamente el ecumenismo y el diálogo interreligioso,. Asimismo Rahner estructuró una teología antropocéntrica, según la cual “la humanidad es Dios desarrollado en la plenitud de su potencial, y Dios se hace uno con el mundo,” es decir la propia conciencia humana es capaz de manifestar a Dios por sí misma, sin necesidad de una revelación externa como lo maneja la teología tradicional. 

Otro personaje relevante fue Jean Danielou, discípulo y colaborador de Henri de Lubac, quien realizó diversas investigaciones relacionadas con las fuentes de la historia cristianas y contribuyó al desarrollo de los estudios bíblicos y patrísticos. Asimismo propuso diversas interpretaciones innovadoras de la llamada “historia de la salvación,” contribuyó al desarrollo de algunos aspectos del ecumenismo y profundizó en la investigación sobre el desarrollo del pensamiento católico.

 Todos estos pensadores y algunos de sus postulados tuvieron influencia notable en el CVII, algunos como Henri De Lubac y Karl Rahner participaron como peritos conciliares, es decir como asesores que trabajaron directamente con el núcleo de obispos progresistas para impulsar una serie de planteamientos innovadores que se manifestaron en el Concilio. Se dice incluso que la influencia de Karl Rahner, fue decisiva entre los obispos de habla alemana y en general entre aquellos pertenecientes a las naciones de la cuenca del Río Rin (Francia, Bélgica, Holanda, Alemania).

jueves, 5 de febrero de 2026

Aciertos y méritos de las obras del Pbro. y Dr. Joaquín Sáenz Arriaga

Hoy en día, cuando los diversos grupos que integran el Movimiento Tradicionalista desconocen, ignoran y peor aún, olvidan y silencian la monumental obra del Padre Joaquín Sáenz Arriaga, primer sacerdote sedevacantista mexicano, es importante recordar cuáles fueron sus principales aciertos:



El joven seminarista Joaquín Sáenz Arriaga en Barcelona en 1923


1. Dominio de la teología escolástica clásica

Una de las mayores virtudes de sus libros es su sólida formación tomista y tradicional. El P. Sáenz Arriaga maneja con precisión a Santo Tomás de Aquinocita correctamente a San Roberto Belarmino, Cayetano, Suárezconoce la eclesiología preconciliar y la tradición jurídica de la Iglesia.


2. Identificación de tensiones doctrinales reales del Vaticano II

El Padre Sáenz Arriaga acierta al señalar, mucho antes que Monseñor Lefebvre y Monseñor Castro-Mayer, que existen textos del Concilio Vaticano II objetivamente problemáticos, especialmente en: Dignitatis humanae (libertad religiosa), Unitatis redintegratio (ecumenismo), Lumen gentium (colegialidad).

El Padre Sáenz Arriaga no inventó el problema; lo formula con crudeza.


3. Coherencia lógica interna

Dada su premisa inicial (que el Vaticano II contiene herejías formales), su razonamiento es lógico, consistente, y sin contradicciones internas graves.

Desde su marco conceptual, la conclusión de la sede vacante no es arbitraria, sino una consecuencia lógica.


4. Defensa fuerte del principio de indefectibilidad

Como sacerdote bien formado y buen hijo de la Iglesia, sus libros buscan salvar la indefectibilidad de la Iglesia, no destruirla, ya que la Iglesia no puede enseñar error, y si el error se impone oficialmente, entonces no puede provenir de la Iglesia verdadera.

Esta intención teológica es seria y profundamente tradicional.


Por todo lo anterior, exhortamos, o mejor dicho, ¡exigimos! que todo aquél que se llame "tradicionalista", lea, estudie y repase en primerísimo lugar la formidable obra de este santo sacerdote.

miércoles, 4 de febrero de 2026

La verdadera oposición

Artículo publicado en el Blog del Monasterio de la Santa Cruz de Nova Fribugo: https://en.mosteirodasantacruz.org/post/the-true-opposition


La verdadera oposición

Por Su Excelencia el Obispo Tomás de Aquino OSB




La verdadera oposición no es entre la derecha y la izquierda, ni entre Occidente y Oriente, ni entre China y Estados Unidos. La verdadera oposición es entre el catolicismo y sus enemigos; entre la Iglesia católica y sus enemigos, sean quienes sean.


Todas las demás oposiciones, frente a esta verdadera oposición, son superficiales. La masonería tiene miembros tanto de izquierda como de derecha. En Estados Unidos, la masonería está bien representada tanto entre republicanos como demócratas.


La verdadera oposición no está ahí. La verdadera oposición es entre quienes están en contra de Cristo y quienes están a favor de Cristo.


Por ejemplo, la Revolución Francesa fue contra Cristo. Hoy, sin embargo, la derecha y la izquierda se refieren a los mismos principios de la Revolución Francesa. ¿Es posible oponerse a ellos? Pilato y Herodes eran enemigos, pero se hicieron amigos al oponerse a Nuestro Señor.


Es cierto que la derecha está más cerca de la ley natural que la izquierda, y eso es bueno; desde este punto de vista, la derecha es mucho mejor que la izquierda.


Pero si la derecha niega a Nuestro Señor lo que Le es debido, acabará por engrosar las filas del Anticristo.


Lo mismo ocurrió en el Concilio y en el período posconciliar. Los conservadores eran y son mejores que los ultramodernistas. Pero si los conservadores rechazan la realeza de Nuestro Señor, terminan aceptando los mismos principios que los modernistas. Su oposición no es la verdadera.


La verdadera oposición es la que opone la Revolución a la Contrarrevolución, a Cristo contra el Anticristo. Esto es lo que hicieron Monseñor Lefebvre y Monseñor Antonio de Castro Mayer. Si la Revolución es un bloque, la Iglesia lo es mucho más. Es este bloque el que debe ser defendido.


El padre Emmanuel solía decir que, al final, ya no habría política propiamente dicha. Solo habría un drama religioso: el drama de la verdadera oposición entre los que pertenecen a Cristo y los que pertenecen al Anticristo.


Que Nuestra Señora, a quien fue dada la misión de aplastar la cabeza de la serpiente, nos haga colocarnos resueltamente y totalmente en los ejércitos de Cristo Rey, y oponernos con la misma energía a los precursores del Anticristo.


martes, 3 de febrero de 2026

La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X anuncia nuevas consagraciones episcopales

 


Para sorpresa de nadie, pues era una obviedad que se veía venir desde hace tiempo, a raíz de la expulsión del Obispo Richard N. Williamson y el fallecimiento del Obispo Bernard Tissier de Mallerais, las altas jerarquías de la lefebvrista Fraternidad Sacerdotal de San Pío X anunciaron futuras consagraciones episcopales para el próximo 1° de julio.

Desde luego las estadísticas de prioratos, fieles, capillas, seminarios, etc., que maneja la FSSPX en este 2026 son muy superiores a las que tenia a mediados de 1988, cuando Monseñor Marcel Lefebvre consagró a las 4 obispos (Williamson, Tissier, Fellay y Galarreta), por lo que resulta obvio que actualmente se tiene necesidad de más obispos, por lo que algunos especulan que los consagrados serán 8 o 10 nuevos Obispos.

No podemos ignorar que en medio del desgarriate que es hoy todo el ecosistema "tradicionalista" (lo que sea que eso signifique), con sedevacantistas puros, adherentes a la tesis maldita de Cassasiacum, Conclavistas, indefinidos, similares y conexos, que vegetan por todo Tradilandia, hay muchos fieles que ven con esperanza como, a pesar de sus errores e indefiniciones, la FSSPX es la organización más equilibrada, compactada, jerarquizada y organizada, lo cual desde el punto de vista externo es cierto.

Pero tampoco podemos ignorar que la FSSPX profesa la herejía galicana y jansenista del "Reconocer y Resistir". Podemos identificar la causa raíz de los errores lefebvristas en la famosa declaración del 21 de noviembre de 1974 en Albano:

"Nos adherimos de todo corazón y con toda nuestra alma a la Roma católica, guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias para el mantenimiento de esa fe; a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad.

Por el contrario, nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir a la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante, que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y, después del Concilio, en todas las reformas que de él surgieron."


Es decir, dicho de otra forma, el origen del error lefebvrista es creer que en la Entidad Vaticana viven y coexisten al mismo tiempo la "Roma católica... la Roma eterna" junto con la "Roma neomodernista y neoprotestante".


Parece una distinción tenue, pero no lo es así. Así como donde existe la luz no puede haber oscuridad, y donde está la verdad no puede habitar el error, la "Roma eterna" no puede cohabitar al mismo tiempo y en el mismo lugar que la "Roma neomodernista y neoprotestante".


Si se analiza bien, es una tesis muy parecida a la rabínica y talmúdica de Cassaciacum, del "Papa Materialiter".


En el fondo, es revolver las cosas para confundir a la gente. No negamos que la FSSPX tenga apariencia tradicional, y orden y crecimiento. Pero al fin y al cabo, creen, viven y predican una herejía.


(“Sin la Fe es imposible agradar a Dios” – Heb.XI,6)



viernes, 30 de enero de 2026

Dios o el mercado: dos visiones irreconciliables de la libertad

Cuando la libertad se separa de la verdad,
el mercado se separa de la justicia,
y el Estado se separa de Dios,
la sociedad no se emancipa: se desordena.


En el debate contemporáneo, pocas comparaciones resultan tan reveladoras —y tan incómodas— como la que enfrenta al tradicionalismo católico romano anterior al Concilio Vaticano II basado en el Magisterio de casi dos mil años, con el liberalismo libertario que hoy encarnan personajes como Donald Trump, Javier Milei, José Antonio Kast, Santiago Abascal, y otros más, inspirado principalmente en Murray RothbardAyn Rand y Friedrich von Hayek, que ha seducido a fieles "neo-conservadores" y "tradicionalistas" de todo el mundo.

Javier Milei con el líder de la secta judía Jabad Lubavitch


No se trata de simples diferencias de política pública, sino de dos concepciones radicalmente opuestas del hombre, la libertad y el sentido de la sociedad.

Donald Trump entre judíos con kipá en un atril hebreo


El tradicionalismo católico parte de una afirmación que hoy suena casi subversiva: el hombre no es el centro del universo. Es criatura, no creador; responsable, no soberano absoluto. Su libertad no consiste en hacer lo que quiera, sino en elegir el bien conforme a la ley natural y divina. De ahí que la política, la economía y la cultura no sean ámbitos moralmente neutrales, sino realidades que deben ordenarse al bien común y, en última instancia, a la salvación del alma.

Por el contrario, el liberalismo libertario anarco-capitalista arranca de una premisa moderna y profundamente antropocéntrica: el individuo es la medida de todas las cosas. La libertad se define como ausencia de coacción; el bien y el mal quedan reducidos a preferencias personales; y el mercado aparece como un mecanismo casi providencial capaz de armonizar egoísmos sin necesidad de un orden moral compartido. No es casual que Ayn Rand alabara el “egoísmo racional” como virtud ni que el Estado sea concebido como un mal a reducir al mínimo.


José Antonio Kast con kipá judía, orando en hebrero en Yad Vashem en Jerusalén


Aquí emerge la ruptura fundamental. Para el catolicismo tradicional, el mercado no redime, la eficiencia no justifica la injusticia y la propiedad privada está subordinada a su función social. Para el libertarismo, en cambio, cualquier límite moral impuesto desde fuera del individuo es sospechoso de autoritarismo. Donde uno ve virtud y deber, el otro ve interferencia.

Algunos intentan tender puentes apelando al anticomunismo compartido o a la crítica al estatismo. Pero esa coincidencia es superficial. El tradicionalismo rechaza el socialismo porque niega la ley natural y destruye el orden moral; el libertarismo lo hace porque interfiere con la libertad individual y el mercado. El “enemigo” puede parecer el mismo, pero las razones son opuestas.

La consecuencia práctica es clara: no todo lo que combate al estatismo es compatible con una visión cristiana del orden social. Un Estado mínimo sin referencias morales no es neutral; es, de hecho, la imposición silenciosa de una antropología liberal. Y una libertad desligada de la verdad termina, paradójicamente, erosionándose a sí misma.

En el fondo, la pregunta no es económica ni electoral, sino civilizatoria:
¿queremos una sociedad fundada en la idea de que el hombre se pertenece absolutamente a sí mismo, o una que reconozca que hay bienes —verdad, justicia, dignidad— que no se compran ni se negocian?

Entre Dios y el mercado, no hay síntesis fácil. Y fingir que la hay es una forma elegante de no afrontar el conflicto de fondo.



Santiago "Abashol" saludando de mano al genocida Mileikowski, álias "Neyanyahu"

Aquí dejo algunas citas para reforzar que ni el Trumpismo ni el Mileísmo ni el Pinochetismo Kastiano ni el Voxismo español son verdaderamente católicos, por más que tradicionalistas ignorantes y brutos los aplaudan como focas epilépticas con placer casi orgásmico:

Suma Teológica, I–II, q. 17, a. 1

“Liberum arbitrium est facultas voluntatis et rationis.”

“El libre albedrío es una facultad de la voluntad y de la razón.”


 Suma Teológica, I–II, q. 95, a. 2

“Lex humana intantum habet rationem legis, inquantum a lege naturae derivatur.”

“La ley humana tiene razón de ley en la medida en que deriva de la ley natural.”


 Suma Teológica, II–II, q. 58, a. 5

“Bonum commune est melius quam bonum unius.”

“El bien común es mejor que el bien de un solo individuo.”


 De Regno, I, cap. 15

“Finis multitudinis congregatae est vivere secundum virtutem.”

“El fin de la multitud reunida es vivir conforme a la virtud.”


 Suma Teológica, II–II, q. 66, a. 2

“Secundum naturalem rationem omnia sunt communia.”

“Según la razón natural, todas las cosas son comunes.”


León XIII – Libertas Praestantissimum (1888)

“La libertad, si no se somete a la verdad y al bien, degenera en licencia.”


 León XIII – Rerum Novarum (1891)

“No es justo ni humano exigir al hombre más trabajo del que sus fuerzas pueden soportar.”

“La propiedad privada no debe ejercerse contra el bien común.”


 Pío XI – Quadragesimo Anno (1931)

“Así como no es lícito quitar a los individuos lo que pueden hacer por sí mismos, tampoco es justo dejar al arbitrio del mercado aquello que pertenece al bien común.”


Pío XI – Quadragesimo Anno, n. 88

“La libre competencia, aunque útil, no puede ser el principio supremo regulador de la economía.”


Pío XI – Divini Redemptoris (1937)

“No se puede edificar una sociedad verdaderamente humana prescindiendo de Dios.”

jueves, 29 de enero de 2026

LAS ETAPAS DE LA APOSTASÍA EN LA IGLESIA, PARTIENDO DEL LIBRO "LA NUEVA IGLESIA MONTINIANA", DEL PADRE JOAQUÍN SAENZ Y ARRIAGA, S.J.

Tomado del blog "Miles Christie": Dar click aquí


Lo que estamos viviendo actualmente, tuvo la singular visión de anticiparlo el Rev. P. Joaquín Sáenz y Arriaga, S.J., en 1970, con la publicación de su libro "LA NUEVA IGLESIA MONTINIANA", en donde denunció que el entonces "Papa" Paulo VI en realidad no era Papa, sino un judío infiltrado disfrazado de Papa.


Pbro. y Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga (1899-1976) PRIMER SACERDOTE SEDEVACANTISTA


Ese personaje, que llevaba colgado al cuello el Efod del Gran Sacerdote Judío y que se quitó La Tiara Pontificia, que promulgó el "Novus Ordo", amén de innumerables acciones y actitudes abiertamente en contra de la Tradición de la Iglesia, NO PUEDE HABER SIDO PAPA LEGÍTIMO.



Anti-Papa Paulo VI, hijo de la judía Judith Alghiesi, con su Pectoral del Efod


¿Cuáles fueron las principales etapas por las cuales desde el Vaticano se propició la APOSTASÍA de la "Iglesia"?


La primera etapa fue en 1958 a nivel papal, cuando muere S.S. el Papa Pío XII (el último Papa católico de la historia), y entra a ocupar la silla papal Angelo Roncalli, mejor conocido como Juan XXIII o "el papa bueno" (aunque en realidad era un masón infiltrado). 

Esquela masónica por la muerte del hermano "tres puntos" Angelo Roncalli, Anti-Papa Juan XXIII-bis


La segunda etapa fue en 1965 a nivel episcopal, cuando la totalidad de los obispos de todo el mundo acepta e impone en sus diócesis los apóstatas decretos del Concilio Vaticano II que contradicen casi dos mil años de la Tradición y Magisterio Papal Católico.


La tercera etapa fue en 1969 a nivel sacerdotal, cuando prácticamente la totalidad de los sacerdotes en el mundo entero aceptó el Novus Ordo Missae de Montini, es decir, la Nueva Falsa Misa de Paulo VI, la cual no sólo no efectúa la Transubstanciación, sino que es una burla o parodia o remedo simiesco de la Verdadera Santa Misa Católica que San Pío V impuso para siempre. En relación con esto, debemos decir que una insignificante minoría, menos del 0.001%, de los sacerdotes se opuso y resistió la Abominación de la Desolación de Montini. Entre éstos cabe mencionar al R.P. Benjamín Campos, S.J., R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga, S.J., R.P. Esteban Lavagnini, R.P. Feliciano Chávez Nolasco y el R.P. José Payá Sanchis, S.J.


La cuarta etapa fue a nivel masa popular en 1976 cuando prácticamente la totalidad de la feligresía montiniana (seguidora de Montini), integrada por unos mil doscientos millones de obedientes ciegos, aceptó el nuevo e inútil ritual montiniano que no produce la Gracia Divina, por una parte; y por la otra, dicha feligresía se dedicó a idolatrar a Juan Pablo II (otro falso "Papa"). En relación con esto, debemos decir que una insignificante minoría, menos del 0.001%, integrada por sacerdotes y laicos creyentes fieles al Magisterio de casi dos mil años, se opuso y resistió esta Traición Iscariota.

 

 

 

miércoles, 28 de enero de 2026

¿Dónde está la Iglesia? ¿Por qué las divisiones, confusión, escándalos?

"Dios no es Dios de confusión" (1 Cor XIV, 33)


Pocos, o tal vez nadie, puede negar hoy el dramático fracaso que representa todo el "Movimiento Tradicionalista" en su conjunto, salvo contadas y muy honrosa excepciones.


Nadie que no sea sordo o ciego, con mediana inteligencia, y espíritu alimentado y engrandecido por la gracia, puede negar que los que se autoperciben como "Tradicionalistas" se dividen en cinco grupos:


1.-Por un lado, están todos los de "sensibilidad tradi" que sólo buscan poder asistir a la misa en latín, con sacerdotes que balbuceen algunas palabras en latín, y mujeres con mantilla. Lo que pasa en el resto de la Entidad Vaticana, los tiene sin cuidado. Aquí podemos incluir a todos los grupos "Ecclesia Dei": Fraternidad de San Pedro, Instituto del Buen Pastor, Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote, Una Voce, Sociedad de San Juan María Vianney, etc. Ellos reconocen a Roncalli, Montini, Luciani, Wojtila, Ratzinger, Bergoglio y Riggitano-Prevost como "Papas", está incardinados en Diócesis modernistas, celebran la misa "una cum".


2.-En segundo lugar, están los que podríamos llamar "línea media", que sostiene la herejía galicana y jansenista de "reconocer y resistir" enarbolada por el Arzobispo Marcel Lefebvre, por Monseñor Antonio de Castro-Mayer, y otros más. Evidentemente nos referimos a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, y todos sus derivados: La Sociedad de los Apóstoles de Jesús y de María de Monseñor Faure, el Monasterio de Nova Friburgo de Dom Thomas de Aquino, la Unión Sacerdotal Marcel Lefebvre, y en general, todo el universo que orbita y parasita alrededor de la Fraternidad Lefebvrista, con infinidad de curas sin obispo y obispos sin curas, que llegaron a ser "sedevacantistas de ocasión" al ser expulsados o salir en malos términos de la Fraternidad San Pío X, pero carecen de formación doctrinal sólida. Muchos de ellos han vuelto al modernismo, y otros andan vagando por ahí, a salto de mata, y a donde apunte el huarache, como se dice en México.


3.-En tercer lugar, están los que se formaron y tuvieron un origen lefebrista, pero después sucumbieron a la tesis rabínica y talmúdica de "Cassaciacum" o "Papa Materialiter", enunciada por Monseñor Gerard des Lauriers, OP, y que es absurda desde el vamos: el ocupante de la sede de Pedro es "Papa" formal porque fue electo por un cónclave de cardenales, y cuando no siente, piensa, dice o hace cosas contrarias a la Fe de siempre es "Papa Material", pero cuando contradice y pervierte el depósito incólume de la Fe, ya no es "Papa Material" y pasa a ser solo "Papa Formal". ¡Parece increíble que haya obispos y sacerdotes diz que tradicionalistas, que acepten tamaña aberración! Hoy sus representantes son los obispos Sanborn, y su "Instituto Católico Romano", el obispo Stuyver, hombre de paja del P. Francesco Ricossa, el Padre Héctor Lázaro Romero, y muchos más.


4.-En cuanto lugar, están los que supuestamente se adhieren al planteamiento de la Sede Vacante, tal como fue expuesta desde 1973 por el sacerdote mexicano Joaquín Sáenz Arriaga, como consecuencia lógica de la "Nueva Iglesia Montiniana" surgida a raíz del Conciliábulo Vaticano II, y de la reunión de Medellín de 1968. Entre estos se supone que deberían estar la Sociedad Sacerdotal Trento, la Congregación de María Reina Inmaculada, la comunidad de santa Gertrudis la Grande de Monseñor Dolan y el P. Cekada, y muchos otros grupúsculos más, por aquí y por allá, y que sin embargo, resulta que no tienen doctrina firme, ni disciplina eclesiástica, recibiendo rabinos judíos e infiltrando lo poco que queda de la iglesia remanente.


5.-Como un híbrido satánico de las dos últimas posiciones, es decir los profesantes de la Tesis Maldita del Papa Materialiter, y los sedevecantistas puros y duros, surgió una quinta corriente, la más exótica, grotesca, pueril, fútil e incluso vulgar de todas, que son los "Conclavistas", es decir, la de todos aquéllos vagantes, desorganizados, con linaje dudoso de anglicanos, veterocatólicos y obispos casados, que, según dicen ellos, cansados de tanto caos y desorganización entre tradicionalistas, se han dado a la tarea de "elegir" a un "Papa", que reúna al disperso rebaño, el remanente, de la verdadera Iglesia de Cristo. Pero como no podía ser de otra manera, en una feria de vanidades, integrada por psicópatas narcisistas, entre ellos mismos compiten ahora por ver quién "consagra" a más meretrices, como "Obispos". Y ahí tenemos a la dupla "Cipitria-Aonzo" consagrando a impresentables como Rafael Pardo, Camilo Galvis y Ariel Damín, así como al brasileño Rodrigo da Silva recibiendo judíos y satánicos, consagrando y ordenando a diestra y siniestra, compitiendo por ver quién genera más futuros "cardenales" que voten por ellos para convertirse en futuros "Papas". Desde ya, les auguramos un fracaso total y rotundo. De la Iglesia nadie se burla, y el único pecado que no será perdonado es el cometido contra el Espíritu Santo.


"Nada que contradiga  la fe puede proceder de Dios"

(S. Th., II-II, q. 172, a. 4)


Ahora bien, si ya estamos de acuerdo que ni la entidad Vaticana, ni los Ecclesia Dei, ni los herejes lefebvristas, ni los adherentes a la tesis maldita de Cassaciacum son la verdadera Iglesia de Cristo, ¿dónde está la verdadera Iglesia?


La Iglesia no ha desaparecido, sino que sobrevive en el "pequeño rebaño" que mantiene la fe íntegra, los sacramentos tradicionales y el dogma sin alteraciones.


La confusión actual (doctrinal y moral) es un castigo permitido por Dios ante la apostasía de los hombres, ya que:

 * La jerarquía oficial ha fallado: desde el Concilio Vaticano II, quienes ocupan las sedes en Roma han abrazado una "nueva religión" que no es la católica.

 * La infiltración: la Iglesia ha sido infiltrada por enemigos externos (masonería, judaísmo, comunismo) para destruirla desde adentro.


¿Por qué hay tanta división incluso entre Tradicionalistas?

 * Al no haber una autoridad central clara y legítima (un Papa que ejerza su función), el juicio privado tiende a imperar, causando fragmentación.

 * Está demostrado que es un peligro seguir a "pastores" que buscan su propio beneficio o que mantienen posturas teológicas inconsistentes.


¿Cuál es el deber del los fieles en Tiempos de Crisis?

Los católicos no debemos desesperar a pesar de los escándalos. 


Recomendamos ampliamente lo siguiente:

 * Estudio de la Doctrina: para no dejarnos llevar por sentimientos o novedades, sino por el magisterio de siempre, por ejemplo, el Catecismo de San Pío X.

 * Oración y Sacrificio: Refugiarnos en el Santo Rosario y la vida de gracia.

 * Separación del error: Insistimos en la necesidad de no participar en la "Nueva Misa" (Novus Ordo) ni en comunión con agrupaciones, Obispos y sacerdotes que formen parte de la Entidad Vaticana, como todos los Ecclesia Dei, ni profesen la herejía lefebvrista de "reconocer y resistir", ni se adhieran a la tesis maldita del "Papa Material", ni reciban judíos y masones, ni sean de los denominados "conclavistas".


A pesar de todo, los católicos somos realistas con esperanza, y debemos recordar que las "puertas del infierno no prevalecerán". 


Estamos viviendo tiempos pre-apocalípticos y la victoria final vendrá a través de la intervención divina y el Triunfo del Inmaculado Corazón de María.