lunes, 13 de abril de 2026

EL MONASTERIO PSICOANALÍTICO FREUDIANO DE CUERNACA, Y LA MANO JUDAICA QUE MUEVE LA CUNA

Puestos a leer y releer la formidable obra del Padre don Joaquín Sáenz Arriaga, tocó el turno a la obra "Cuernavaca y el progresismo religioso en México", publicado en agosto de 1967, recordamos el experimento nefasto y nefando, luciferino, del Monasterio Benedictino de Nuestra Señora de la Resurrección, en el poblado de Ahuacatitlán, muy cerca de Cuernavaca, en México.

Fue fundado en 1950 por el monje benedictino belga Gregorio Lemercier (1912-1987), desde donde introdujo innovaciones heréticas a la liturgia católico mucho antes del Concilio Vaticano II, al mismo tiempo que introdujo la nueva religión "psicoanalítica" freudiana, sustituyendo el dogma, la moral, los sacramentos y la liturgia católicas y apostólicas por siempre benditas.




A partir de 1961 llevó a los "psicoanalistas" (lo que sea que eso signifique) Frida Zmud Simkin, judía nacida en Paraguay, discípula del psicoanalista Teodoro Schossberg, también judío. Zmud fue la primera mujer psicoanalista en México que cubría con el requisito de ser médico y con formación psicoanalítica con Rascovsky, Langer, Racker, Grimberg, y Liberman, entre otros.

Junto a Frida Zmud trabajaron en el experimento psicoanalítico de Cuernavaca los doctores Gustavo Quevedo y José Luis González Chagoyán.



En 1961 se les unió el sacerdote falsamente converso Iván Ilich (1926-2002), de origen judío nacido en Austria, quien fundó en Cuernavaca el ultra progresista "Centro por la Capacitación Intercultural" (CECI), buque insignia del progresismo religioso en México y toda latinoamérica.

Y por supuesto no podía faltar el apoyo claro, abierto, público, notorio, del heresiarca obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo (1907-1992), afiliado a la masonería y descarado marxista.



Después de que el experimento de Monasterio "psicoanalítico" fue prohibido por las autoridades vaticanas a mediados de 1967 y ordenó su disolución, Gregorio Lemercier publicó el siguiente manifiesto:

"La decisión de la Comisión Cardenalicia del 18 de mayo próximo pasado, revocó y anuló el Decreto del Santo Oficio del 8 de octubre de 1965, que me desterraba a Bélgica y preparaba la supresión del Monasterio. Regresé, pues, al Monasterio como Prior Conventual con todos mis derechos y deberes. Así se cierra una etapa de la historia de nuestra comunidad.

La nueva etapa se abre con una prohibición categórica de la Curia Romana con respecto al psicoanálisis. Aunque no queda la duda de que la prohibición es inválida, en el plano jurídico, expresa, sin embargo, una voluntad profunda de rechazo de la utilización del psicoanálisis como medio de formación personal.

Hemos, pues, decidido respetar esta voluntad de la Curia Romana, ya que el respeto a las opiniones ajenas es la base de toda coexistencia humana. Pero este respeto debe forzosamente unirse a una fidelidad a nuestras propias responsabilidades, las cuales son tres: para con el  monasticismo, para con la Iglesia y para con el Mundo.

Fidelidad para con el monasticismo: desde la fundación del Monasterio en 1950, siempre nos hemos guiado por una exigencia de autenticidad. Esta búsqueda nos ha llevado hacia un retorno a la idea monástica primitiva de un monasticismo no sacerdotal, sino laico. Por otra parte, la experiencia nos ha demostrado que las estructuras monásticas actuales ya no responden a las necesidades, temperamento y espíritu del hombre del siglo XX. Sin embargo, los monjes han conservado, a través de los siglos, un elemento fundamental, desaparecido en las demás órdenes religiosas: la comunidad enraizada en un lugar particular, con todo lo que esto significa para la creación de una familia.

Por medio del psicoanálisis nos hemos esforzado por descubrir las raíces humanas sobre las cuales podemos reconstruir una vida monástica viva, y hemos llegado a una sola característica, que se expresa en el nombre mismo de monje: del griego "monakos", "solo", "soltero". Sobre esta base queremos reinventar una vida que reúna los dos elementos fundamentales transmitidos en la historia monástica: la comunidad de los que desean vivir solos, sin mujer.

Para que tal comunidad pueda ser profundamente sana, se requieren ante todo dos condiciones: primera, que no haya compromisos definitivos o votos que impidan que cada uno de los "SOLOS" pueda crecer en una convivencia cada vez más profunda con los demás, sin excluir el matrimonio, que es el modelo y fundamento de todas las demás comunidades. Segunda, que la estructura exterior de reglamentos y disciplinas sea siempre respetuosa de la libertad creciente de cada uno de los miembros, de tal modo que cada uno se pueda crear para sí mismo su propia estructura interior, en constante crecimiento con la fidelidad a su propia persona.

En este camino de un descubrimiento de una vida monástica sana, por ser abierta y dinámica, hemos llegado al momento en que debemos proyectar en las estructuras exteriores la conciencia adquirida interiormente. Debemos, pues, renunciar a los votos monásticos y cortar los vínculos que nos atan con las estructuras monásticas actuales de la Confederación Benedictina y de la Congregación de Religiosos, para poder crear una comunidad nueva, absolutamente original por la importancia dada a la conciencia personal.

Fidelidad para con la Iglesia: la Iglesia está en medio de una poderosa corriente de apertura a lo que no es ella. Este ecumenismo toma innumerables expresiones en todo el mundo, incluso en la Curia Romana. Por primera vez en la historia, la Iglesia se ha dado órganos que ya no miran a los que no son ella como a enemigos extraños: el Secretariado por la Unidad, el Secretariado por las religiones no cristianas y el Secretariado por los no creyentes.

Este gran movimiento ecuménico de la Iglesia, que se abre a todos nosotros los hombres, nos ha afectado también a nosotros, y queremos cristalizarlo en el plano institucional. Sentimos la necesidad imperiosa de abrirnos a los que no tienen nuestras ideologías o creencias religiosas. Abriremos, pues, las puertas de nuestra casa y el corazón de nuestra familia a todos los que deseen tomar parte en nuestra vida comunitaria, sin distinción de ideología, de religión o de raza, y los recibiremos en plan de completa igualdad. Por consiguiente, nuestra comunidad ya no podrá ser una institución de la Iglesia Católica, porque, de otro modo, los no católicos no serían miembros de la comunidad. 

La adhesión a esta comunidad simplemente humana de sacerdotes católicos no causa mayor dificultad, en la medida en que su sacerdocio adentro de la comunidad se ejerza solamente para el servicio de los que se lo pidan. Pero el animador y responsable de esta comunidad no puede ser al mismo tiempo miembro activo de la jerarquía católica, so pena de discriminar, ipso facto, a los miembros no católicos.

Si, pues, los dos sacerdotes de nuestra comunidad, que quieren formar parte de la nueva comunidad, pedirán su incardinación en la diócesis, yo renuncio al ejercicio del sacerdocio jerárquico católico, para todo el tiempo en que seré el responsable de la nueva comunidad. El ideal del sacerdocio católico, que ha sido el mío desde los seis años, se transformará y será asumido en un sacerdocio más católico, en el sentido primero de la palabra, más universal; en un sacerdocio que llamaría simplemente humano. Esta decisión es para mí la expresión de una fidelidad más profunda al espíritu que me ha llevado al sacerdocio.

Cada uno de los miembros de nuestra familia humana conservará, naturalmente, sus vínculos personales con su Iglesia, con toda libertad y respeto de parte de todos.

Además, en cuanto institución pensamos que podemos establecer relaciones de colaboración con la Curia Romana, por conducto del Secretariado para los no creyentes que es el organismo mejor preparado para comprender esta nueva comunidad ecuménica.

Fidelidad para con el mundo. Nuestra primera apertura ecuménica hacia el mundo ha sido la creación del Centro Psicoanalítico Emaús, hace un año. En ese centro recibíamos ya, sin distinción de religión o creencia filosófica, a los que deseaban someterse a un tratamiento psicoanalítico en condiciones óptimas, gracias al apoyo y sostén de una vida comunitaria.

Salta a la vista que hemos adquirido para con los miembros del Centro Psicoanalítico Emaús, obligaciones que no podemos dejar de asumir. El respeto que debemos a las opiniones de la Curia Romana no puede eliminar el respeto que debemos a las necesidades y esperanzas de los miembros de Emaús.

Esta triple fidelidad al monasticismo, a la Iglesia y al mundo, nos ha llevado, pues, a un paso común: hemos comunicado a la Congregación de Religiosos nuestra decisión de renunciar a nuestros votos por medio de la dispensa jurídica. Los que comprenden el significado profundo de este paso personal, de cada uno de nosotros, sabrán que tal decisión no se improvisa en unos cuantos días y que es el fruto de una larga maduración, que llegó al término antes de la decisión de la Comisión Cardenalicia.

Por otra parte, nuestra actuación futura mostrará, mejor que estas palabras, los sentimientos de comprensión, respeto y cariño, que seguimos teniendo para con la Iglesia Católica y su Jerarquía. Nuestros hermanos en Cristo, y muy especialmente nuestros hermanos en San Benito, comprenderán, así lo esperamos, que el paso que damos para abrirnos a nuestros hermanos sin más, no representa de nuestra parte ningún rechazo para con ellos. Muy al contrario: hay muchas moradas en la casa del Padre.

Superando, pues, las estructuras pasadas, fundamos ahora una nueva institución, que integra, en una sola familia, a los 40 miembros del monasterio y del Centro Psicoanalítico Emaús. Los responsables de esta fundación son el Dr. Gustavo Quevedo, la Dra. Frida Zmud y un servidor. Contamos con la colaboración del Dr. José Luis González Chagoyán, que trabaja con nosotros desde hace meses, y de varios otros analistas.

El elemento unificador de nuestra familia será la fe en el hombre, pero en el hombre del cual Pascal decía que "el hombre rebasa infinitamente al hombre", como nos lo recordaba hace poco Pablo VI en su encíclica "Populorum Progresio", --progreso de los pueblos-- al cual queremos colaborar en México con la creación de una comunidad que responsa a ciertas exigencias del Siglo XX. Fe en el hombre, que inspirará nuestras relaciones fraternales de respeto y amor. Fe en el hombre que rebasa al hombre: un rebasar que cada uno vivirá a su modo conforme a sus convicciones, por medio de la ciencia y de la religión, son que importe a otro el nombre bajo el cual este infinito sea vivido por cada uno.

Pero no solamente estaremos unidos por esta fe común en el hombre, que rebasa infinitamente al hombre. Estaremos también unidos por una confianza común en el medio técnico del psicoanálisis, que hemos experimentado ya seis años, para alcanzar este rebasar, sin rechazo a ningún otro medio adaptado al hombre del siglo XX.

Además de estar abierta (esta nueva comunidad) a todos, sin distinción de ideologías o de religión, nuestra familia se abrirá también a todos, sin distinción de sexo o estado civil, aunque sin promiscuidad. Un día, matrimonios deseosos de trabajar con nosotros en este rebasar del hombre por medio del psicoanálisis, se establecerán alrededor del núcleo de aquellos, cuya vida será monástica en su sentido primero de solos, soltero, sea por un tiempo hasta prepararse a formar un hogar, sea con carácter permanente, pero sin votos, en una sublimación de su vida sexual. Y, a su debido tiempo, se formará también un grupo femenino paralelo al nuestro.

Tres de nuestros hermanos desean continuar en la fidelidad a la vida monástica tradicional. Estamos decididos a ayudarles con todas nuestras fuerzas y todo nuestro corazón, para que puedan realizar sus deseos. Siempre veremos en ellos a hermanos que perpetúan lo que ha sido nuestro pasado y sigue siendo parte de nuestro presente.

Los que han leído el artículo que publiqué en septiembre de 1965 sobre UN MONASTERIO EN PSICOANÁLISIS, recordarán el último párrafo: Termino con un sueño: la visión de un Concilio Ecuménico, humanamente ecuménico. No hay necesidad de gran número de participantes: a menudo el número no hace más que peso. No, unos cuantos: un pequeño rabí, un gran mutfí, un patriarca oriental, un comisario comunista, un cardenal romano, una diaconisa luterana, un bonzo budista y uno de los apóstoles mormones. Se reunirán en grupo, ya no para discutir ideas, sino para analizar sentimientos. Sinceramente, sin prejuicios. Para dirigirlos escogen a un psicoanalista, que no es ni judío, ni mahometano, ni ortodoxo, ni comunista, ni católico, ni luterano, ni budista, ni mormón, pero que sí es analista. Y creo y espero que bajo las ideas que los separan y que de todos modos les conceden su dios, mis ocho padres conciliares descubran los sentimientos que los unen y que de todos modos les revelan el amor.

Este sueño se está volviendo realidad. No es un concilio provisional, sino un monasterio permanente. El psicoanálisis ha sido un éxito, tanto en el Monasterio Benedictino, como en el Centro Psicoanalítico Emaús, y confiamos que seguirán su obra de apertura ecuménica y de unión de todos, sin distinción de raza, de ideología o de religión. El porvenir dirá si sabremos ser fieles a nuestros principios. Antes de juzgarnos, dejen que nuestros sueños tengan tiempo de tomar cuerpo.

Lo que parecía llevar a un conflicto entre la Curia Romana y el psicoanálisis, se ha resuelto felizmente en una convergencia de voluntades. El rechazo de la Curia Romana y las exigencias de fidelidad a nuestra vocación ecuménica, han colaborado en la creación de esta nueva familia de Emaús. Creemos descubrir en esta convergencia un signo de los tiempos, que en universalmente amado Padre Juan nos han enseñado a escuchar con respeto y docilidad, y esperamos mantener íntegra nuestra fidelidad al hombre que rebasa infinitamente al hombre.

Gregorio Lemercier y la familia de Emaús. 12 de junio de 1967.

Como podemos apreciar, el texto de la carta de Gregorio Lemercier apesta a subversión judaica, ya que se aparta enormemente de la filosofía tradicional tomista, de la sana psicología cristiana, y del Dogma, la Moral y los Sacramentos de la Iglesia de siempre.

A) El principio unificador de la nueva comunidad propuesta no es ya Dios, sino “la fe en el hombre”. Esta inversión del orden es, desde el tomismo, radicalmente inadmisible. Para Santo Tomás, el fin último del hombre es Dios mismo (finis ultimus hominis est Deus), no el hombre elevado por sí mismo.

Sustituir la fe teologal por una vaga “fe en el hombre” implica un desplazamiento hacia un humanismo inmanentista, donde lo trascendente queda subordinado a la experiencia subjetiva. Esta postura, además de filosóficamente débil, cae en lo que el Magisterio tradicional ha condenado repetidamente como naturalismo: la pretensión de alcanzar la plenitud humana sin la gracia sobrenatural.


B) Propone una redefinición del monje como “el que vive solo”, despojando al monacato de su esencia sobrenatural. Sin embargo, la tradición benedictina —fundada por San Benito de Nursia— no entiende la vida monástica como un simple fenómeno psicológico o sociológico, sino como una consagración total a Dios mediante los votos de pobreza, castidad y obediencia.

La propuesta de eliminar los votos perpetuos en nombre de la “libertad creciente” revela una incomprensión profunda de la libertad cristiana. Para el tomismo, la libertad no consiste en la indeterminación perpetua, sino en la capacidad de adherirse firmemente al bien. Los votos no esclavizan: perfeccionan la libertad ordenándola a su fin último.

Eliminar el carácter definitivo del compromiso religioso equivale a vaciarlo de contenido. Se sustituye la estabilidad monástica por una fluidez existencial más propia de la modernidad líquida que de la tradición espiritual de la Iglesia.


C) La elevación del psicoanálisis a instrumento casi salvífico. Sin negar que ciertas corrientes psicológicas puedan ofrecer elementos útiles, el tomismo distingue claramente entre el orden natural y el sobrenatural.

El psicoanálisis, especialmente en su raíz freudiana, se basa en una antropología frecuentemente reductiva, centrada en impulsos y conflictos intrapsíquicos. Pretender que este método permita al hombre “rebasarse infinitamente” equivale a atribuirle una función que, en la teología católica, corresponde exclusivamente a la gracia divina.

Aquí se consuma una sustitución peligrosa:
la dirección espiritual es reemplazada por el análisis, la confesión por la terapia, y la santidad por la autorrealización.


D) Abraza un ecumenismo que no busca la unidad en la verdad, sino la coexistencia en la indiferencia. Al afirmar que la comunidad “ya no podrá ser una institución de la Iglesia Católica” para permitir la igualdad de todos, se incurre en un error eclesiológico grave.

La Iglesia, según la doctrina tradicional, no es una opción entre muchas, sino la única arca de salvación instituida por Cristo. La unidad no puede fundarse en la renuncia a la verdad revelada. Como enseñó el Magisterio preconciliar, el verdadero ecumenismo consiste en el retorno de los disidentes a la única Iglesia de Cristo, no en la disolución de sus fronteras doctrinales.


E) Particularmente grave es la renuncia al ejercicio del sacerdocio en nombre de un supuesto “sacerdocio más universal”. Esta idea contradice frontalmente la doctrina católica sobre el sacerdocio como participación sacramental en el sacerdocio de Cristo.

El sacerdocio no es una función sociológica ni un servicio opcional: es un carácter ontológico indeleble. Pretender suspenderlo por razones de “no discriminación” equivale a someter lo sagrado a criterios puramente humanos.


En resumen, interpreta su proyecto como un “signo de los tiempos”. Sin embargo, desde la óptica tomista y tradicional, más bien parece un síntoma de la crisis moderna:
  • primacía del sujeto sobre la verdad,
  • sustitución de la gracia por la técnica,
  • disolución de las estructuras sacramentales,
  • y relativización de la Iglesia.

No estamos ante una renovación auténtica, sino ante una ruptura con la tradición viva. Y como enseña Santo Tomás, la verdad no cambia con los tiempos, porque está fundada en el ser mismo de las cosas y, en última instancia, en Dios.

En lugar de un monasterio que eleve al hombre hacia Dios, se propone una comunidad que reduce lo divino a lo humano. Y cuando esto ocurre, no es el hombre el que se eleva: es Dios el que es eclipsado.

El porvenir, como dice el autor, juzgará. Pero la filosofía y la teología ya ofrecen criterios claros:
toda reforma auténtica en la Iglesia es un retorno a Dios, no una sustitución de Él.

lunes, 6 de abril de 2026

PRINCIPALES JUDÍOS EN LA PSICOLOGÍA MODERNA... Parte 1

 

PSICOANÁLISIS

Josef Breuer (1842-1925)

Viena, Austria

Hipnosis, método catártico, teoría de las alucinaciones

Sigmund Freud (1856-1939)

Freiberg in Mähren, Moravia, Imperio austríaco

Concepto de inconsciente, deseo inconsciente y represión

Anna Freud (1895-1982)

Viena

Piscología infantil, mecanismos de defensa del yo

Heinz Hartmann (1894-1970)

Viena

Psicología del ego

Melanie Klein (Reizes) (1882-1960)

Viena

complejo de Edipo temprano, el superyó temprano, la posición esquizo-paranoide, la posición depresiva, los mecanismos de defensa y la envidia primaria.

Erich Seligmann Fromm (1900-1980)

Fráncfort del Meno, Hesse, Alemania

“inconsciente social" constituido por los procesos económicos materiales

Heinz Kohut (1913-1981)

Viena

psicología del sí mismo

Erik Erikson (Salomonsen) (1902-1994)

Fráncfort del Meno, Alemania

crisis de identidad de la adolescencia, narcisismo

Frieda Fromm-Reichmann (1889-1957)

Karlsruhe (Imperio alemán)

pionera de la psicoterapia de orientación psicoanalítica en el tratamiento de personas con psicosis

Alfred Adler (1870-1937)

Viena

teoría paralela que sustituía la libido por el instinto de poder. A su propio enfoque lo denominó psicología individual.

Otto Rank (Rosenfeld) (1884-1939)

Viena

cómo el arte, el mito, la religión, la filosofía y la terapia estaban iluminados por la ansiedad por separación en la "fase anterior al desarrollo del complejo de Edipo"

fue el primero en ver la terapia como una experiencia de aprendizaje y desaprendizaje centrada en los sentimientos. La relación terapéutica permite al paciente: (1) aprender formas más creativas de pensar, sentir y estar en el aquí y ahora; y (2) desaprender formas autodestructivas de pensar, sentir y estar en el aquí y ahora. Los patrones de autodestrucción ("neurosis") representan un fracaso de la creatividad y no, como suponía Freud, una retirada de la sexualidad.

miércoles, 1 de abril de 2026

EL PENSAMIENTO DE LA NEO-FRATERNIDAD.... O LA CONSECUENCIA DE LA HEREJÍA "RECONOCER Y RESISTIR"

A finales del año 2014, después de todo el quilombo que se armó con motivo de las negociaciones entre la cúpula de la NeoFraternidad Fellayiana con la nueva iglesia masónica montiniana, el segundo al mando de la Fraternidad, el Padre Niklaus Pfluger, dio una entrevista a una revista de la Neofraternidad en Alemania, Der Gerade Weg, en la cual contestó siete preguntas en torno a la Iglesia, la Tradición, la “Resistencia” y la ExFSPX. Dada la importancia de su cargo, su pensar no puede dejar de ser de interés. 

Sus palabras revelan que la NeoFraternidad ya no entiende lo que es el liberalismo, el modernismo ni la masonería. Ni qué decir de la infiltración judaica en la Iglesia:

La Iglesia Católica es amplia, mucho más amplia que solamente el movimiento Tradicional. Este movimiento comenzó en la década de 1970 como una reacción comprensible de los Católicos que se quedaron sin hogar por la revolución Conciliar, pero nunca haremos que la Tradición sea atractiva o convincente si nos quedamos mentalmente estancados en las décadas de 1950 o 1970. La Tradición Católica es un vasto tesoro que no debe confinarse dentro de las condenaciones de rutina en los siglos 19 y 20, al modernismo, liberalismo y Masonería. En las décadas de 1970 y 1980 la FSPX actuó, sí, como un bote salvavidas para las almas que se ahogaban, pero en el 2014 “nuestro tiempo es diferente, no podemos inmovilizarnos”. La Tradición de la Iglesia es una, pero las tradiciones son muchas, y mucho de lo que es moderno no es inmoral.

Por consiguiente “nosotros debemos re-posicionarnos continuamente” en algún punto entre afirmar que no haya para nada una crisis de modernismo en la Iglesia, y negar la realidad de la Iglesia como lo hace la “Resistencia”. Ellos en la “Resistencia” hacen de un problema puramente práctico el re-posicionamiento una cuestión de fe, pero esa “fe” es una invención propia de ellos, subjetiva, personal y en extrema negación de la realidad – ¿cómo puede Roma no ser Católica? ¿Cómo puede ser Monseñor Fellay el Enemigo Número Uno? ¡Ridículo! La “Resistencia” es sectaria, de mente estrecha, de espíritu maligno y divisiva.

En cuanto al Cuartel General de la FSPX habiendo traicionado en el 2012 a la Tradición, sus acciones fueron atacadas por ambos lados, lo que significa que actuó con razonable moderación. Sus textos no fueron dogmáticos, simplemente respondieron a las circunstancias. Sí, se apartaron de las decisiones del Capítulo General del 2006, pero ¿quién en ese entonces hubiera imaginado cuanto menos agresiva hacia la FSPX devendría Roma por el 2012? ¡En el 2014 nuestros tres obispos pudieron celebrar Misas públicas en la Basílica de Lourdes!

Breve, la FSPX sigue al Espíritu, Ella se inspira en la Tradición. Ella salvó la liturgia (gracias a Monseñor Lefebvre). Ella no es ni monopolizadora ni está desunida o vencida como pueda parecerlo. Las tormentas en la Iglesia sí, continúan, pero ¡abajo con teorías conspiracionistas y Apocalipticismo y arriba con fe, esperanza y una nueva juventud! 


Sólo un ciego, un sordo, o un imbécil, no se da cuenta del fraude total y rotundo que representa la Fraternidad, hijos del Cardenal Achille Liénart, masón y luciferino.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Seminario Nuestra Señora Corredentora: 15 mexicanos en este inicio del año académico 2026

Tomado de: https://fsspx.mx/es/news/seminario-nuestra-senora-corredentora-15-mexicanos-este-inicio-del-ano-academico-2026-58073


El pasado 6 de marzo regresaron los seminaristas al Seminario Nuestra Señora Corredentora para el inicio del año académico 2026.

En este inicio del año académico, el Seminario de La Reja cuenta con la presencia de 14 jóvenes mexicanos que actualmente cursan distintos grados dentro del seminario. Además, otro mexicano se encuentra en proceso de formación para ingresar como Hermano de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX). Este grupo de jóvenes constituye un signo esperanzador, reflejo del celo y la fidelidad de la juventud mexicana al servicio de Dios y de la Santa Iglesia, preparándose así con generosidad para consagrar su vida al sacerdocio y a la obra de la salvación de las almas.

Después de un retiro de 5 días predicado por el R.P. Leandro Blanco, prior de La Reja y director de la escuelita del Niño Jesús, la comunidad hizo una peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Luján para ofrecer a Nuestra Madre del Cielo el año y confiar a ella nuestras vocaciones.

¡Señor, danos muchos y santos sacerdotes!

martes, 24 de marzo de 2026

LOS LEFEVRISTAS O LA MONA DEL SIONISTA EPSTEINIANO...

Da asco ver la manera en que la jansenista y galicana Fraternidad Sacerdotal de San Pío X da las noticias:



Para los hijos de Achille Lienart, las agresiones del enclave neocolonial jázaro sionista talmudista adorador de Baal y Moloch que es el moderno Israel no cuentan ni importan.

Con ese tipo de noticias no ocultan que son criptojudios, movidos tras bambalinas por los Sabios de Sión.

jueves, 19 de marzo de 2026

UNA ADVERTENCIA QUE SE CUMPLIÓ....

¿Alguien con dos dedos de frente puede negar que, pasados casi 64 años de escrito, la advertencia al lector incluida en el prólogo a la edición italiana de la formidable obra "Complot contra la Iglesia", se ha cumplido totalmente al pie de la letra?

Veamos lo que se dijo en 1962, antes del Concilio Vaticano II:

Este documento, titulado "Prólogo a la edición italiana" y fechado en Roma el 31 de agosto de 1962, es un manifiesto que denuncia lo que el autor considera una "perversa conspiración" contra la Iglesia Católica en vísperas del Concilio Vaticano II.



A continuación, se resumen los puntos principales del texto:

1. Denuncia de una "Quinta Columna"

El texto afirma que existe una infiltración de agentes criptojudíos, masones y comunistas dentro de las altas jerarquías eclesiásticas (cardenales y obispos). Según el autor, estos forman un "ala progresista" que busca destruir las tradiciones sagradas de la Iglesia bajo el pretexto de modernizarla.


2. Objetivos de la Conspiración

El documento sostiene que los enemigos del cristianismo pretenden:

  • Judaizar el cristianismo: Convertir iglesias en sinagogas y a sacerdotes en rabinos.

  • Alterar el dogma: Abrogar la divinidad de Cristo y el "antisemitismo teológico".

  • Provocar contradicciones: Lograr que la Iglesia contradiga sus propios cánones y dogmas históricos para que pierda autoridad y los fieles abandonen la fe.

  • Control Político: Someter a la sociedad y al Estado a los "designios supremacistas de Israel" y facilitar el avance del comunismo.

3. El Papel del Concilio Vaticano II

El autor advierte que el Concilio será el escenario donde se intentará aprobar reformas "malévolas". Menciona que se busca condenar el antisemitismo para, de forma tácita, condenar a los Padres de la Iglesia (como San Agustín o San Juan Crisóstomo) y a Papas anteriores que históricamente combatieron al judaísmo.


Del "Complot contra la Iglesia", más allá de si el autor firmante, Maurice Pinay existió o no, o si efectivamente lo escribió Carlos Cuesta Gallardo, de los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, podemos decir lo mismo que de los Protocolos de los Sabios de Sión: 

"Tal vez no sean verídicos... pero sí son veraces"


Gemini dij

martes, 17 de marzo de 2026

LO QUE LOS PADRES DE LA IGLESIA DIJERON Y ENSEÑARON SOBRE LOS PÉRFIDOS JUDÍOS



San Ignacio de Antioquía : († 107 aprox.): “Si alguno celebra la Pascua con los judíos… pacta con aquellos que  han matado al Señor” (Carta a los Filipenses, Patrologie Grecque de Migne, V, 939)

 

Tertuliano (160-240) : « Toda la sinagoga de los hijos de Israel lo mató”. (Adv. Jud., VIII ; Patrologie Latine de Migne II, 616)

 

San Hipólito de Roma : († 236 o 237): “Los hijos de Israel han sido responsables de la injusta condenación a muerte (de Nuestro Señor Jesucristo) por haber creído muy fácilmente a los príncipes y no haber buscado la verdad. (Comentario sobre Daniel, I, 24 ; trad. Maurice Lefebvre, Collection Sources Chrétiennes, p.93)

 

San Cipriano († 258) : « …Los judíos… no solamente por infidelidad han rechazado al Cristo… sino que… por crueldad, lo mataron; ellos no pueden por lo tanto llamar a Dios su Padre… Y el pueblo pecador no puede ser el hijo (de Dios). (De la Oración del Señor,  10 ; P.L IV. 499)

 

Lactancio (convertido al cristianismo hacia el año 300, se ignora la fecha de su muerte) : « Ellos (los judíos) tomaron la detestable decisión de privar de la vida a Aquel que venía para vivificarlos”. Div. Inst. IV, 16 ; P.L. VI, 499

 

San Atanasio (295-373) : « También (el Cristo) ha querido para su cuerpo una muerte que no vino de Él mismo, sino de las maquinaciones de los Judíos, para destruir El mismo la muerte que aquéllos infringieron al Salvador”. (Contra los paganos y sobre la Encarnación del Verbo, P.G. XXV, 137 B)

 

San Hilario de Poitiers (320-366): « El pueblo (judío) impío, parricida, traidor”. (Tratado sobre los Salmos, LI, 3 ; P.L IX, 310)

 

San Cirilo de Jerusalén (313-387) : « Israel ha crucificado al Hijo de Dios y lo rechazó fuera de la viña”. (Catequesis XI, sobre el Hijo único de Dios; P.G. XXXIII, 695)

 

San Basilio de Cesárea (330-379) : « Aquellos que perseveran en su ceguera, son los herederos del homicidio cometido por sus padres”. (Comentario sobre la profecía de Isaías, , I, 37 ; P.G. XXX, 191).

 

San Gregorio Nacianceno es el primero, al parecer, que utilizó el término “deicida”: “El Cristo ha sido matado por manos deicidas”. (P.G. XXXVII, 466 A)


San Ambrosio de Milán (334-397) : « Por Caín, hay que entender el pueblo parricida de los judíos…, él derramó la Sangre de su Señor y Creador”. (Sobre Caín y Abel, I,2,5 ; P.L. XIV, 318). Y también: “Él fue matado por el pueblo de los judíos todo entero” (Sobre los Salmos, XXXIX, 14 ; P.L XIV, 1062).


San Cirilo de Alejandría (370-444): “Ellos fueron impíos hacia Nuestro Señor Jesucristo y… ellos aparecen como deicidas”. (Comentario sobre Isaías IV, I, 43, 3-4 ; P.G. LXX, 886)


San Agustín: “El pueblo de Israel prevaricó sobre el Cristo hasta el punto de Crucificarlo” (Sobre el Salmo XLIX, 20; P.L. XXXIV, 506)