San Ignacio de Antioquía : († 107 aprox.): “Si alguno celebra la Pascua con los judíos… pacta con aquellos que han matado al Señor” (Carta a los Filipenses, Patrologie Grecque de Migne, V, 939)
Tertuliano (160-240) : « Toda la sinagoga
de los hijos de Israel lo mató”. (Adv. Jud., VIII ; Patrologie Latine de Migne
II, 616)
San Hipólito de Roma : († 236 o 237): “Los
hijos de Israel han sido responsables de la injusta condenación a muerte (de
Nuestro Señor Jesucristo) por haber creído muy fácilmente a los príncipes y no
haber buscado la verdad. (Comentario sobre Daniel, I, 24 ; trad. Maurice Lefebvre, Collection
Sources Chrétiennes, p.93)
San Cipriano († 258) : « …Los judíos… no
solamente por infidelidad han rechazado al Cristo… sino que… por crueldad, lo
mataron; ellos no pueden por lo tanto llamar a Dios su Padre… Y el pueblo
pecador no puede ser el hijo (de Dios). (De la Oración del Señor, 10 ;
P.L IV. 499)
Lactancio (convertido al cristianismo hacia el año 300,
se ignora la fecha de su muerte) : « Ellos (los judíos) tomaron la
detestable decisión de privar de la vida a Aquel que venía para
vivificarlos”. Div.
Inst. IV, 16 ; P.L. VI, 499
San Atanasio (295-373) : « También (el Cristo) ha
querido para su cuerpo una muerte que no vino de Él mismo, sino de las
maquinaciones de los Judíos, para destruir El mismo la muerte que aquéllos
infringieron al Salvador”. (Contra los paganos y sobre la Encarnación del
Verbo, P.G. XXV, 137 B)
San Hilario de Poitiers (320-366): « El pueblo
(judío) impío, parricida, traidor”. (Tratado sobre los Salmos, LI, 3 ; P.L IX, 310)
San Cirilo de Jerusalén (313-387) :
« Israel ha crucificado al Hijo de Dios y lo rechazó fuera de la viña”.
(Catequesis XI, sobre el Hijo único de Dios; P.G. XXXIII, 695)
San Basilio de Cesárea (330-379) : « Aquellos
que perseveran en su ceguera, son los herederos del homicidio cometido por sus
padres”. (Comentario sobre la profecía de Isaías, , I, 37 ; P.G. XXX, 191).
San Gregorio Nacianceno es el primero, al parecer, que
utilizó el término “deicida”: “El Cristo ha sido matado por manos deicidas”.
(P.G. XXXVII, 466 A)
San Ambrosio de Milán (334-397) : « Por Caín,
hay que entender el pueblo parricida de los judíos…, él derramó la Sangre de su
Señor y Creador”. (Sobre Caín y Abel, I,2,5 ; P.L. XIV, 318). Y también: “Él
fue matado por el pueblo de los judíos todo entero” (Sobre los Salmos, XXXIX,
14 ; P.L XIV, 1062).
San Cirilo de Alejandría (370-444): “Ellos fueron impíos
hacia Nuestro Señor Jesucristo y… ellos aparecen como deicidas”. (Comentario
sobre Isaías IV, I, 43, 3-4 ; P.G. LXX, 886)
San Agustín: “El pueblo de Israel prevaricó sobre el
Cristo hasta el punto de Crucificarlo” (Sobre el Salmo XLIX, 20; P.L. XXXIV,
506)
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