1. Convocatoria y Expectativas
- Origen:
El Concilio fue convocado por el papa Juan XXIII con el objetivo de
realizar un aggiornamento (puesta al día) de la Iglesia para
acercarla al mundo moderno.
- Inauguración:
Inició el 11 de octubre de 1962 con un discurso donde el papa se distanció
de los "profetas de calamidades" que solo veían errores en la
modernidad.
- Participación:
Fue el primer concilio verdaderamente universal, con la asistencia de
obispos de todos los continentes y, por primera vez, observadores de otras
confesiones cristianas (protestantes y ortodoxos).
2. Dinámicas y Conflictos Internos
El documento destaca la existencia de dos grandes bloques o
tendencias que marcaron el desarrollo de las sesiones:
- Bloque
Progresista (Mayoría): Liderado por obispos y teólogos de Europa
central y del norte. Buscaban una reforma profunda en la liturgia, el
reconocimiento de la libertad religiosa y un diálogo abierto con otras
religiones y con el mundo secular.
- Bloque
Conservador (Minoría): Representado principalmente por la Curia Romana
y algunos obispos que temían que los cambios pusieran en riesgo el dogma y
la estructura monárquica del papado.
3. Fases y Continuidad
- Muerte
de Juan XXIII: Tras la primera sesión, el fallecimiento del papa en
1963 puso en duda la continuidad del Concilio.
- Liderazgo
de Pablo VI: Su sucesor, Pablo VI, decidió continuar con la asamblea y
presidió las tres sesiones restantes, buscando un equilibrio entre las
facciones enfrentadas.
4. Áreas de Transformación Clave
El texto menciona que el desarrollo del Concilio permitió
sentar las bases para cambios que los sectores integristas rechazarían
posteriormente:
- Reforma
Litúrgica: El paso del latín y el rito tridentino al uso de lenguas
vernáculas y la celebración de frente al pueblo.
- Ecumenismo
y Libertad Religiosa: El cambio de visión sobre otras religiones,
dejando de verlas como heréticas para entablar un diálogo fraterno.
- Relación
con la Política: La Iglesia comenzó a avalar sistemas democráticos y a
alejarse de posturas autoritarias o confesionales.
5. Conclusión del Concilio
El evento clausuró el 8 de diciembre de 1965. Aunque se
buscaba la unidad, el desarrollo del Concilio evidenció fracturas que darían
origen a los movimientos tradicionalistas e integristas (como el
sedevacantismo y el lefebvrismo) que consideraron estas reformas como una
"infiltración" de enemigos en la Iglesia.
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